Que me aferro a la esperanza de tenerte
Para siempre, como hace un tiempo me dijiste.
Que la vida se torna gris cada vez que recuerdo que te marchas,
Que volveré a morir de frío cada noche por no tenerte pegado a mí.
Y es que no te imaginas la de veces que has faltado,
La de veces que he necesitado tu calma, la que solo tú me das.
No te haces una idea de las veces que he gritado tu nombre, a la deseperada.
Quédate mi amor, hace demasiado frío como para prescindir de ti.