domingo, 5 de julio de 2015

Que la primavera cale en tus huesos y sea la estación eterna de tus ojos, en la que no existen billetes de ida y vuelta sólo "aller simple" siempre hacia mí, o eso espero. Que cuando te encuentres solo pienses que el campo y sus flores, que tanto odio, te acompañan. Harán de coro para la melodía que supone oirte respinar y el ritmo vendrá marcado por el choque de tus pestañas. Cuando pienses que no te queda nada te quedará todo. Acabar sin nada significa luchar por algo nuevo, y yo contigo. Déjame decirte que los miles de deseos que hay en mi lista no están en vano y pienso alcanzarlos todos. No pienso dejar en el tintero ni un plan de los míos, de los tuyos, con nosotros quiero decir.

jueves, 26 de marzo de 2015

Piano, piano, si va lontano.

No hay manera humana de parar este viento,
Tampoco divina y créeme cuando digo que lo intento.
El viento te acaricia cuando vas en el  barco correcto
Cuando no, es una tempestad que te arroja contra el suelo.

Hay días en los que, cuando todo está en calma, no me arrepiento
Sin embargo otros, con la mar brava , sólo puedo desgarrar lamentos.
Porque desgarra de la peor manera posible, profundamente, pero lento lento.
Piano piano, así son los momentos que hace tiempo fueron los más fuerte. Y ya no.

El gris hormigón de la rutina, de la soledad que provocan las mentiras.
Tan fuerte que no me deja avanzar
Tan endeble que dudo de su fortaleza cada vez que el mar
Lo golpea
Piano piano,

Y lo derriba. 

sábado, 28 de febrero de 2015

Llegas sin previo aviso, sin avisarme de que ibas a aparecer con esa sonrisa de anuncio y esas pecas capaces de hacer a un dios volverse mortal por poder contemplarlas desde la distancia en la que yo lo hago. Hay momento s en los que me hundido en el vacío del marrón de tus ojos y tú, aún siendo el responsable de mi muerte más dulce, apareces con tus abrazos reparadores o tus “métete aquí” mientras abres tu abrigo. Hay suertes comunes y la mía. Hay amores, y tú. Por encima de cualquier perspectiva. Por encima de todos, tan tú y  a la vez tan mío. Ojalá tu luz no se apague nunca y si lo hace, aprenderé a quererte en braile. 

martes, 20 de enero de 2015

¿Hay destino más suicida que el fracaso? Desde hace tiempo me doy cuenta de que todo lo que intento conseguir huye de manera vertiginosa de mi lado. Me refugio en eso de que unas veces se gana y otras se pierde. Pero, joder, cómo hiere perder lo que es realmente importante. Pierdo oportunidades aun sabiendo que son únicas, aun sabiendo que no van a volver; por unas razones u otras se me escapan sin que pueda hacer nada al respecto. Quizás porque no reacciono a tiempo o porque no lucho por ellas lo suficiente. He perdido personas que esperaba no perder, luchando contra todo lo que me alejaba de ellas; en vano.  Perder tanto cansa. Saber de antemano que en cualquier aspecto de tu vida por mucho que lo intentes siempre vas a acabar perdiendo. Saber que por mucho que lo intentes no puedes más, que estallas y cuando lo haces no hay posibilidad alguna de autoreconstrucción. Me he roto tantísimas veces que ya no sé si en alguno de esos intentos de resurgir lo he llegado a lograr o si no soy más que un montón de cenizas intentando ser persona, y claro. No sé, a veces creo estar destinada al fracaso.