domingo, 2 de noviembre de 2014

sábado, 11 de octubre de 2014

Llegas levantando primaveras, acostando inviernos.
Llegas cuando todo estaba muerto.
Llegas tarde, demasiado, pero llegas.

Apareces, por sorpresa
Y contigo, la vida entera.
Apareces de la nada, floreces como la hiedra.

Llegas cuando estaba en el subsuelo
Llegas para hacerme renacer, para que toque el cielo.

Llegas y, ojalá, no te marches nunca.

viernes, 5 de septiembre de 2014

No hay día que no me pregunte cuanto va a durar esto. Cuanto tiempo más necesito para ver que te has ido sin intención de volver a mí. Han pasado cosas, demasiadas. Ha pasado tiempo y todo sigue recordándome a ti. Sigues en el olor de mi almohada y de vez en cuando aparece tu aroma para dejarme más rota que entera. Sigue tu camiseta en un cajón, nunca he sabido qué hacer con ella porque es la única manera que me queda de poder notar tu tacto en noches en las que echo de menos saber de ti. No hay un puto día en el que no me coma la conciencia por dentro, no hay ni un día en el que sienta que me rendí demasiado pronto y que mi castigo es este, no levantar cabeza por si no te encuentro al mirar hacia arriba. Juro que no soporto echarte tantísimo de menos, todo contigo era tan fácil… Siento, y quizás creas que soy imbécil por creerlo, que nunca voy a poder olvidarme de ti. Siento que nadie puede estar a la altura de la felicidad que me dabas y sé que es así. Era tan feliz, aun cuando lloraba sin motivo aparente en el fondo sabía que tenerte me daba impulso para acabar con todo. ¿Y qué tengo ahora? Tengo un entorno que me lleva continuamente a tus recuerdos y que me hacen sonreír, porque aun siendo recuerdo no consigues ser olvido. Tengo un dolor de corazón que ojalá no fuera ni la mitad de literal de lo que lo es, porque dueles, duele no tenerte y saber que por más que quiera tú ya no estás. Duele tanto que ojalá algún día y no dentro de mucho aparezcas en mitad de la caída y me cures las heridas.

domingo, 24 de agosto de 2014

Aprieta el gatillo, esa bala seguro que duele menos que tú.
Que voy armada hasta los dientes ante tus ganas persistentes de volver.
Más afilado que un diamante, mi corazón cortante roto como un cristal,
Arrojado contra faldas ajenas, contra palabras lanzadas a matar.

Mátame o muramos, ambos en este tango suicida, que solo nos queda esta vida
Y la estamos desperdiciando. Bailar. Matar.
Mátame a bailar hasta que te suplique que paremos,
que me beses, que me saques de este infierno.

Te declaro culpable de homicidio, por matar mis ganas de besar
Otros labios
Distintos.
A los que un día eran míos.
Los tuyos, amor.

martes, 12 de agosto de 2014

Tienes miedo a naufragar, y lo haces.
Lo haces aún más cuando no tienes el salvavidas que formaban sus vocales.
Sus medias sonrisas y sus labios imperdonables.

Cuando notas que te faltan sus brazos,
cuando recuerdas cuando queriais como gatos,
con la fuerza de siete vidas.

Y que maravilla, chico,
mirar tus ojos y saber que era yo por quien brillan
O lo hacían, qué más da .

Que es tu pelo donde quiere quedar atrapado,
sin posibilidad alguna de ser rescatado,
de tu esencia.

Que putada, que a estas horas de la madrugada no tenga tu pecho
como almohada.

Qué desperdicio,
tener que escribir para llenar tu ausencia,
para apagar tu vicio.

domingo, 11 de mayo de 2014

Flush Poker

Creí ser yo quien barajaba esta vez,
sin darme cuenta de que era el comodín de la baraja, como siempre.

No puedes ir vestido de as de corazones si eres as de picas,
porque tus palabras pican y tus mentiras matan.

Porque si tenías que apostar, aun sabiendo tu derrota me servías en bandeja.
La misma en la que puse mi cabeza y mis sentidos para ti.

Que te daba igual apostarte el corazón, total "la casa siempre gana"
y mi casa, mi hogar, eras tú y con razón.

Me prometiste París y acabamos en Las Vegas, tú pasándolo en grande
y yo quedándome ciega de tanta luz y promesa.

Que de toda la baraja yo creía ser esa que se señala, la de la esquina doblada,
esa que el mago o tú, escogen sobre el resto para en un solo gesto hacer magia.

Pero no.

sábado, 10 de mayo de 2014

Escondo detrás de cada metáfora un "no te vayas, quédate"
 y todo por el miedo a que lo hagas y tan sólo me queden mis palabras sin sentido,
yo que sé.

Que la Luna es más grande si nos abarca a los dos, juntos.
Ahora ni siequiera el sol me da calor
y todo por esos puntos mal puestos sobre un corazón que se hacía hielo en agosto.

Si quieres jugar, juguemos. Pero no a hacernos daño.
Prefiero jugar al escondite, dejarme encontrar y que sea
en tus brazos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Spring feels colder if I'm alone

La primavera ha llegado, amor, pero no como yo pensaba. Ella te trajo de nuevo y sentí como si nada hubiera pasado, como si la noche anterior a la que nos vimos hubiera estado toda ella sobre tu pecho, haciéndote rabiar. Ya sabes, me encanta. Como si no hubiera echado de menos tus brazos en muchos de los momentos en los que sólo la desesperación me cogía en brazos, me daba igual porque entonces volvía a notar como cualquier atisbo de tristeza se iba con el simple roce de tu mano en mi brazo. Y, la verdad, admiro la capacidad que tienes para hacerme sonreír, ojalá algún día yo también sepa hacerme feliz, como cuando te noto cerca.  Es irónico que ya entrada la primavera apriete frío y las ganas de matarte de calor.

jueves, 1 de mayo de 2014

Take a chance on love

If I am here tonight writing is not to talk about how easy was everything when you were here, not even to say something about that little boy who smiled me yesterday. Today I want to complain, I want to protest for this situation that surrounds us, this crisis of love. Why do we prefer our pride to the person whom we love? Why do we deny that our happiness is caused by his smile and not any other thing that which makes us shine today like ever?  There is not anything sadder as that we take for granted that this person knows that we are not surprised by the Sacre Coeur because by his side any monument looks like an unsuccessful attempt of imitating his beauty. The customs to say " I love you " unexpectedly is lost and we prefer keeping quiet. The songs speak about broken hearts, hearts turned in dust that will never be the same. Love shames us , love is fear. We can't stand the idea of allow someone loves us, of love anybody. We are afraid that someone breaks our heart playing with it, losing it under the skirt of another person. We do not trust in anybody because we don't do it in ourselves, in our capacity to say "this is the end" when the love kills more than it cures. This crisis of love is provoked by the disenchantment. There isn't Marios Benedettis whose strategy is that some day they don't know how, nor with what pretext that finally we need them, there isn’t Nerudas who sing 20 poems of love and a song of despair. We must encourage again the love, feel proud to love, of wanting, or simply of estimating. We must say so loud that the love makes us believe in impossible things. Please, love must be worth once again because if not … every man for himself.


lunes, 28 de abril de 2014

Cuando no se corresponden los hechos con las palabras, cuando se demuestra más para mal que para bien. Es entonces cuando el juego cambia, cuando se demuestra todo.

domingo, 6 de abril de 2014

"Te podría decir que mañana veremos el modo de aprender a quedarme contigo"

Y es la confusión, la que me coge por las noches de camino a casa y ojalá fueras tú, quien me abrazara no mi cabeza quien me confundiera, pero a veces no queda otra que joderte el corazón por un minuto de gloria. Que putada que siempre vayan de la mano la gloria y el fracaso, me temo que una vez más voy a topar de bruces con lo que no quiero, no con tu boca. Así que, corazón, trátame con cuidado porque cuando te estás congelando el más mínimo golpe puede ser mortal.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Ya ves, los sueños no mienten y ayer volví a soñar con usted .

Hoy me he despertado una hora antes para así tener más tiempo de comerte a besos, pero no estabas. No puedo negar que anoche sentí que dormías conmigo, que era en tu cuello y no en mi almohada donde me acurrucaba cada vez que me desvelaba en mitad de la noche. Que eras tú quien me decía que me durmiera que tenía que despertarme en siete horas y dieciséis minutos, no la alarma de mi móvil. Te sentía tan cercano, notaba tus abrazos en mitad de la noche tan reales que he sentido que después de tres meses volvía a dormir y todo porque te he tenido conmigo, aun siendo imaginariamente. Lo peor es cuando me doy cuenta de que tu presencia es solo ficticia y que por más que quiera es esa de la única forma en la que podré tenerte. Quizá fue el viento el que trajo consigo miles de recuerdos, que me llevaron al pasado, donde querría quedarme para siempre. Quizá fue el viento el que me traía cada dos minutos tu olor haciéndome sentir que mi cama era también tuya, al menos en ese momento. Quizá fue el viento el que me ha recordado aquella primera vez en la que me decías adiós y yo al ver que te perdía culpé al viento de mis ganas de llorar. Quizá fue el viento entrando por mi ventana el que me ha estado acariciando la espalda toda la noche, a lo largo de toda la columna. Quizá fue el viento el que me ha quitado los pendientes esta noche, porque ya sabes tú que solo se me caen con los abrazos y hoy he amanecido sin ellos y sin ti, una vez más. Solamente espero que sea el viento quien de nuevo, me traiga calma o te traiga a ti, pero que se dé prisa por favor que esta primavera está empezando a ser invierno.

https://www.youtube.com/watch?v=aOeNslLRKlo

viernes, 21 de marzo de 2014

Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.

Manda cojones que la herida que más nos duele no pueda apreciarse, manda cojones. Los cojones que nos faltaron para apostar por esto, bueno… ahora es aquello más bien porque el tiempo pasa y los recuerdos quedan cada vez más lejos, más fríos. El dolor, equiparable a cualquier daño que avoque a la muerte, incluso lírica. Un dolor semejante al de cristales punzantes en el corazón que con cada latido van clavándose poco a poco más adentro. Un dolor punzante en la boca del estómago, por un donde un día entraron mariposas y donde hoy van a morir. Ojalá que algún día recupere la fuerza suficiente para volver a coger lápiz y papel y dejarme llevar por la inspiración, la que me dabas. Porque ante todo inspirabas, en un pestañeo tuyo cabía un soneto y con el tacto de tu mano era capaz de sentir el roce de una melodía. Y he de confesar que no hay nada que me de más miedo que volverme de hielo, que volverme áspera al tacto y reacia a oír cualquier promesa para evitar daños. Que nadie vea lo que tú fuiste capaz de ver, que nadie pueda hacerme sentir tan cómoda como cuando yo, en tu pecho. 

martes, 18 de marzo de 2014

Battles

Me ahoga el silencio, gota a gota, palabra a palabra.
Estuve tan rota que hasta me tranquilizaba, sabía que no podía ir a peor.
Estuve tan muerta, tan en parada cardiaca, que sentir dolor me hacía sentirme viva.
Tan reducida a cenizas que no me quedó otra que resurgir de ellas, aunque costó.
Me costó ver de nuevo lo bonito de las cosas, lo bonito de mí,  y aún cuesta.

Y es lo bueno que tenemos la ruinas, que una vez rotas solo pueden hacernos resurgir.

sábado, 8 de marzo de 2014

Au revoir.


Que adiós, que me voy. Mejor dicho, te vas, porque pienso cerrar con llave todas puertas que me lleven a ti. Que adiós, que se acabó, que no hay por dónde coger un solo lamento más. Que sí, que es verdad que anoche soñé contigo, pero me negué a mirarte porque hay tanto que decir… Tantas palabras atragantadas, que en vez de tragármelas tendría que haber escupido. Tanto que decir, que es mejor callar. Tantos “gracias” que nunca dije quizá porque los di por supuestos, quizá fue ese el fallo. Que “c’est fini”, que me lo debo. Me debo la paz de abrir los ojos por las mañanas y no sea por alguien, que sea por mí. Que me debo dejar de buscar el fallo en el espejo y sonreírle para que me devuelva la sonrisa. Que no tengo fuerzas para llorarte, pero si unas ganas increíbles de romper con todo lo establecido. Que empiezan a notarse los primeros atisbos de la primavera y esta vez la flor más grande pienso ser yo.


http://www.youtube.com/watch?v=qmxFAT581T4

domingo, 2 de marzo de 2014

Que hayas pasado a ser hielo no te obliga a congelarme. Que te diera la capacidad de elección no significa que hayas sido premiado con un comodín, no. Abre los ojos, sé claro, duela o no.Y sí, a veces preferiría haberme ahorrado muchas malas elecciones que me han ido rompiendo poco a poco por dentro, pero sabes? Prefiero vivir con corazón que sin cicatrices.

lunes, 17 de febrero de 2014

Ojalá algún día vuelvas y no sea oníricamente.

Son las cuatro de la madrugada y aquí estoy, sentada en la cama con un insomnio que agota. Dicen las malas lenguas que cuando no puedes dormir es porque tienes cargo de conciencia y... es posible. No sé, pero me siento tan culpable por echarte de menos, me martiriza la idea de quedarme anclada en todos estos recuerdos, pero es que me niego a avanzar porque dicen el asesino siempre vuelve a la escena del crimen y tú, amor, tú me mataste. Me estrangulaste a abrazos, me apuñalaste a miradas y me envenenaste con palabras infectadas de mentiras. Era tan dulce morir si era en tus manos. Me siento culpable por tanto tiempo después seguir con la misma pregunta constantemente ¿y si no hubiese habido otro puto avión de ida? Me siento tan mal porque quepa la posibilidad de haber sido yo la causante, por no haber sabido cuidar esto o qué sé yo. Y sí, sé que ya no hay vuelta atrás y que por más que duela, desgarre o mate lentamente es lo que ha pasado. No sabes, amor, que todas las noches me voy a dormir con la esperanza de que al despertar nada de esto haya pasado, porque el tiempo lo cura todo, incluso los corazones distanciados y durmiendo el tiempo es tan relativo... Dime que aún queda esperanza, que no la hemos perdido toda.

lunes, 10 de febrero de 2014

El amor está en crisis.

Si hoy estoy aquí no es para hablar de lo bonito que era todo cuando estabas, ni siquiera para mencionar la sonrisa de ese bebé que de vuelta a casa me ha llenado el corazón de nuevo. Hoy vengo para quejarme, vengo a protestar por esta situación que nos rodea, esta crisis de amor. ¿Qué es eso de anteponer el orgullo a la persona por la que perdemos el culo? ¿Por qué negamos que ha sido su sonrisa y no cualquier otra cosa la que nos hace brillar hoy como nunca? No hay nada más triste que ver como damos por sentado que saben que si ya ni le Sacre Coeur nos sorprende es porque después de ellos a cualquier monumento se le queda corto ese apelativo. Se han perdido las costumbres de los “te quiero” sin venir a cuento y en lugar de eso preferimos callarnos. Las canciones más que nunca hablan de desamor, de corazones hechos polvo y que difícilmente van a resurgir de nuevo. Corazones que si están así es porque alguien decidió divertirse jugando, a sabiendas de que hería, que aumentaba el dolor de quien le quería, de quien se jugaba el corazón por él y le importaba lo más mínimo. Nos avergüenza amar, nos acojona. No soportamos la idea de dejar que nadie nos quiera, de querer a alguien. Nos atormenta perder el sueño por alguien que se juega nuestro amor bailando bajo otras faldas y lo pierde. No confiamos en nadie porque ni siquiera lo hacemos en nosotros mismos, en nuestra capacidad de decir “basta” cuando el amor mata más que sana. Esta crisis de amor, viene por el desencanto de comprobar que no hay Benedettis que tengan estrategias para que un día cualquiera sin saber cómo ni con qué pretexto por fin los necesitemos, que no hay Nerudas que nos canten una canción desesperada y que nadie con síndrome Cortázar va a venir a decirnos que si nos caemos nos levantan y si no se acuestan con nosotras. Debemos potenciar de nuevo el amor, sentirnos orgullosos de amar, de querer, o simplemente de apreciar. Debemos decir bien alto que el amor nos llena y nos hace creer en imposibles. Que gracias al amor hasta aquel muro de hormigón , el más denso e irrompible, ha sido capaz de llorar y de sacrificar su fortaleza por la sonrisa de ella. Por favor, que el amor vuelva a merecer la pena porque si no… sálvese quien pueda.

jueves, 30 de enero de 2014

Cuando se superan ciertos límites.

Si todo avanza, cambia, evoluciona en teoría también tendría que hacerlo yo. En teoría. Pero ¿sabéis? yo ya no creo en ninguna teoría, en ni una. En teoría deberías comerme a besos después de que yo te hubiera comido a ti, noche tras noche. En teoría deberíamos estar hablando continuamente mientras yo paso de mi conciencia que me dice que estudie. En teoría contariamos el uno con el otro, para absolutamente todo. En teoría cada mañana sería un whatsapp tuyo dándome los buenos el que me sacaría de un salto de la cama. En teoría siempre tendría el derecho y necesidad de dormirme sobre tu pecho mientras me acaricias el pelo. Tantas teorías que no se sustentan en nada distinto a mis sueños, mis necesidades.  El problema de la práctica es que modifica la teoría. En la práctica quien me come y no a besos es el miedo, ferozmente, desgarrando. En la práctica mi conciencia sigue pidiéndome que estudie pero porque me tiro horas y horas pensando en cuantas cosas quiero decirte y no puedo. En la práctica no cuento otra cosa que no sean los días sin ti, 35. En la práctica es la alarma la que me avisa de que me toca enfrentarme a todo y de la que paso porque no soy capaz de hacerlo. En la práctica no tengo derecho a ninguna de mis necesidades y ya no aguanto más. Y todo porque la distancia pasó los límites físicos metiendose de lleno en los emocionales.

viernes, 24 de enero de 2014

Cae la noche y caigo yo con ella.

Tengo miedo de estar destinada al fracaso. Nadie ve que me ahogo con mi propio aliento, que no soy capaz de elegir bien y que haga lo que haga va a salir mal. No miento cuando digo que todo es más oscuro últimamente, que ya nada es como antes y que solo yo me estoy dando cuenta. Que las noches que antes eran para soñarte, o soñar sobre todo ahora se ven reducidas a empapar almohadas, a perderme mientras pienso, a darle vueltas a todo, tan rápido que marea. Y joder como querría no verme tan sola tantas veces, como querría saber que hay alguien capaz de calmarme como tu antes hacías, quedándote al teléfono sin importe la hora, el lugar o la duración de la llamada. Me encantaría saber que todo va a salir bien, que no tengo que tener miedo a lo que se me viene encima pero sé que yo no estoy hecha para aguantar esto así, tan perdida. Necesito que quien me abrace por las noches seas tú y no este miedo que me consume poco a poco.

miércoles, 22 de enero de 2014

Con los cinco.

Cuando te fuiste no solo te llevaste mis ganas de dormir, también te llevaste mis sentidos. Sí, todos, los cinco. Olfato, gusto, tacto, vista y oído. Era tu olor, inconfundible, lo único que me quedaba tras estar contigo, bueno, eso y las ganas de verte de nuevo. Tu aroma en mi ropa, en todas y cada una de las cosas que tuvieron el placer de tenerte cerca, que ahora me golpea cuando bajo la guardia recordándome que un día estuviste aquí, maldito olfato. Pasemos al gusto. Aquí la palma se la llevan tus labios, tan dulces y cálidos que eran capaces de derretir al más gélido corazón, capaces de proporcionarte una sensación casi adictiva. El tacto, amor, mi favorito. El tacto de tu cuello, de tu pelo entre mis dedos o simplemente las caricias en la mejilla, podría tirarme horas así, con tu tacto en mis manos, con la sensación de tener una utopía entre ellas. ¿Algo más bonito que tus ojos cuando reías? Mi vista no recuerda nada capaz de superarla, y es que, juro que era capaz de iluminar el mundo, o al menos a mí. Verte era algo tan insignificante y a la vez tan grande, era morir en vida, morir de amor, joder. Ni mencionemos el oído, las canciones ya no suenan igual de bonitas ni los poemas se oyen tan claros. Ya ningún sonido me pone la piel de gallina como lo hacían tus palabras en mi oído, tus susurros sin razón aparente y que continuamente decías para reírte de cómo se ponía mi piel. Ahora sin sentidos, simplemente estoy pero no soy absolutamente nada. Quédatelos, los cinco, sin ti no me sirven para nada.

viernes, 17 de enero de 2014

Me equivocaría otra vez.

Otra vez estoy aquí, quizá con la esperanza de que escribiéndole a nadie consiga olvidarte o quizá con la esperanza de que la próxima vez que abra la puerta porque alguien ha llamado seas tú. Como aquella vez, ¿recuerdas? Yo no quisiera pero me acuerdo constantemente. Me golpean de un lado a otro de la cabeza tus palabras prometiéndome  que ibas a seguir aquí pero, ¿dónde estás? ¿dónde se ha ido todo lo que sentías? ¿cómo has conseguido olvidarlo todo tan rápido? Por favor, necesito saberlo, necesito dejar de echar de menos algo que debería estar pasando ahora. Echo de menos pasar frío y tenerte para congelarte con mis manos y no tener que conformarme con mi propio corazón helado. Echo de menos ver películas contigo y no tener que quitar todas y cada una de las que intento ver porque me llevan a ti. Echo de menos tanto, te echo tanto de menos… Y es odioso echar de menos a alguien que ni siquiera se acuerda de ti, joder, es horrible. Estoy harta e incluso rota de tener este nudo en la garganta tanto tiempo ya y no poder hacer otra cosa que no sea hacerlo más grande.  Porque amor, esto va cada vez a más menos yo que voy cada vez a menos. 

martes, 7 de enero de 2014

Y me quiebras las esquinas del corazón

Que se me quiebra la voz
Cada vez que te nombro, amor
Y bastante quebrada estoy yo.
Quizá me merecia todo esto, pero
¿Qué hago con todo este amor?

Quiero deshacerme de tus ganas,
De esta necesidad de tu calma.
Necesito que me robes el tiempo, o a mí
Porque esta ausencia me llueve demasiado
Y yo tengo adicción al sol, como a ti.

sábado, 4 de enero de 2014

A ti.

Hoy tengo la increíble necesidad de escribirte, porque a pesar de que tú no lo hagas yo te echo tanto de menos... Últimamente pienso mucho en que hice mal o que fallo hubo para que esto, que yo consideraba indestructible, se derrumbara por unos insignificantes kilómetros. La verdad es que echo de menos cosas que no dio tiempo a hacer pero de las que hablamos con tanta frecuencia que más que planes yo lo sentía como realidades a corto plazo. Echo de menos tus buenas noches, las de verdad, esas en voz baja en mitad de la noche en mi casa incluso los virtuales, no me importaba oír el "buenas noches fea" con los auriculares puestos y mirando a una pantalla, me daba igual el formato lo importante es que lo último que escuchaba al irme a dormir era tu voz. Por no hablar de tus abrazos esos que sabías que eran mi debilidad y que tú usabas para desarmarme en cualquier momento rodeándome por la espalda y dándome un beso en la mejilla. Pero si se trata de cosas dulces deberíamos hablar de cuando me acariciabas el pelo, yo me quedaba mirándote y no había ni que hablar. Espero que supieras en esos momentos que no había nada que me hiciera más feliz qué saberte  mío, nunca te lo dije porque como diría Julio Cortázar: "Las palabras nunca alcanzan cuando lo que se quiere decir desborda el alma". ¿Qué ha pasado? ¿Qué nos ha pasado?  necesito respuestas. Éramos irrompibles, nos había pasado de todo y ahí seguíamos queriéndonos tanto que, al menos yo, no veía nunca el final de algo así. Era difícil pero como era de feliz, joder. Y seamos sinceros siempre supe aceptar las derrotas hasta que se trató de perderte a ti.