Aprieta el gatillo, esa bala seguro que duele menos que tú.
Que voy armada hasta los dientes ante tus ganas persistentes
de volver.
Más afilado que un diamante, mi corazón cortante roto como
un cristal,
Arrojado contra faldas ajenas,
contra palabras lanzadas a matar.
Mátame o muramos, ambos en este tango suicida, que solo nos
queda esta vida
Y la estamos desperdiciando. Bailar. Matar.
Mátame a bailar hasta que te suplique que paremos,
que me beses, que me saques de este infierno.
Te declaro culpable de homicidio, por matar mis ganas de
besar
Otros labios
Distintos.
A los que un día eran míos.
Los tuyos, amor.
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