Hoy me he despertado una hora
antes para así tener más tiempo de comerte a besos, pero no estabas. No puedo
negar que anoche sentí que dormías conmigo, que era en tu cuello y no en mi
almohada donde me acurrucaba cada vez que me desvelaba en mitad de la noche.
Que eras tú quien me decía que me durmiera que tenía que despertarme en siete
horas y dieciséis minutos, no la alarma de mi móvil. Te sentía tan cercano,
notaba tus abrazos en mitad de la noche tan reales que he sentido que después
de tres meses volvía a dormir y todo porque te he tenido conmigo, aun siendo
imaginariamente. Lo peor es cuando me doy cuenta de que tu presencia es solo
ficticia y que por más que quiera es esa de la única forma en la que podré
tenerte. Quizá fue el viento el que trajo consigo miles de recuerdos, que me
llevaron al pasado, donde querría quedarme para siempre. Quizá fue el viento el
que me traía cada dos minutos tu olor haciéndome sentir que mi cama era también
tuya, al menos en ese momento. Quizá fue el viento el que me ha recordado
aquella primera vez en la que me decías adiós y yo al ver que te perdía culpé
al viento de mis ganas de llorar. Quizá fue el viento entrando por mi ventana
el que me ha estado acariciando la espalda toda la noche, a lo largo de toda la
columna. Quizá fue el viento el que me ha quitado los pendientes esta noche,
porque ya sabes tú que solo se me caen con los abrazos y hoy he amanecido sin
ellos y sin ti, una vez más. Solamente espero que sea el viento quien de nuevo,
me traiga calma o te traiga a ti, pero que se dé prisa por favor que esta
primavera está empezando a ser invierno.
https://www.youtube.com/watch?v=aOeNslLRKlo
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