Tengo miedo de estar destinada al fracaso. Nadie ve que me ahogo con mi propio aliento, que no soy capaz de elegir bien y que haga lo que haga va a salir mal. No miento cuando digo que todo es más oscuro últimamente, que ya nada es como antes y que solo yo me estoy dando cuenta. Que las noches que antes eran para soñarte, o soñar sobre todo ahora se ven reducidas a empapar almohadas, a perderme mientras pienso, a darle vueltas a todo, tan rápido que marea. Y joder como querría no verme tan sola tantas veces, como querría saber que hay alguien capaz de calmarme como tu antes hacías, quedándote al teléfono sin importe la hora, el lugar o la duración de la llamada. Me encantaría saber que todo va a salir bien, que no tengo que tener miedo a lo que se me viene encima pero sé que yo no estoy hecha para aguantar esto así, tan perdida. Necesito que quien me abrace por las noches seas tú y no este miedo que me consume poco a poco.
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