viernes, 17 de enero de 2014

Me equivocaría otra vez.

Otra vez estoy aquí, quizá con la esperanza de que escribiéndole a nadie consiga olvidarte o quizá con la esperanza de que la próxima vez que abra la puerta porque alguien ha llamado seas tú. Como aquella vez, ¿recuerdas? Yo no quisiera pero me acuerdo constantemente. Me golpean de un lado a otro de la cabeza tus palabras prometiéndome  que ibas a seguir aquí pero, ¿dónde estás? ¿dónde se ha ido todo lo que sentías? ¿cómo has conseguido olvidarlo todo tan rápido? Por favor, necesito saberlo, necesito dejar de echar de menos algo que debería estar pasando ahora. Echo de menos pasar frío y tenerte para congelarte con mis manos y no tener que conformarme con mi propio corazón helado. Echo de menos ver películas contigo y no tener que quitar todas y cada una de las que intento ver porque me llevan a ti. Echo de menos tanto, te echo tanto de menos… Y es odioso echar de menos a alguien que ni siquiera se acuerda de ti, joder, es horrible. Estoy harta e incluso rota de tener este nudo en la garganta tanto tiempo ya y no poder hacer otra cosa que no sea hacerlo más grande.  Porque amor, esto va cada vez a más menos yo que voy cada vez a menos. 

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